miércoles, 9 de abril de 2014

La antigua leyenda de Hiperbórea


Así, de la misma manera como Platón citó la leyenda egipcia de la isla hundida de la Atlántida, el historiador griego Herodoto mencionó la leyenda egipcia del continente de Hiperbórea en el lejano norte. Se dice que cuando el hielo destruyó esta antigua tierra, su gente emigró al sur.

En un escrito en 1679, el autor sueco Olaf Rudbeck identificó a los proto-Atlantes con los Hiperbóreos, situando esta última en el Polo Norte.

En la mitología griega el pueblo hiperbóreo vivia "más allá del Viento del Norte". Los griegos pensaban que Bóreas, el dios del viento del Norte (uno de los Anemoi o "Vientos") vivió en Tracia, por lo tanto indicando a Hiperbórea como una región que se extendía mucho más al norte de Tracia.

Herodoto registró que tres fuentes anteriores habían mencionado a los hiperbóreos, incluyendo Hesíodo y Homero.

Esta tierra fué descrita como perfecta, con el sol brillante las 24 horas del día, lo que sugiere una ubicación dentro del Círculo Polar Ártico. Según el poeta griego clásico Píndaro: "Nunca la musa está ausente de sus caminos: arpas chocan y flautas lloran y en todas partes los coros de las doncellas giran. Ni la enfermedad, ni la amarga vejez se mezclan en su sangre sagrada; lejos de la mano de obra y la batalla ellos viven."

Junto con Thule, Hiperbórea era una de varios terrae incognitae para los griegos y los romanos, donde Plinio, Píndaro y Herodoto, así como Virgilio y Cicerón, reportaron que la gente vivó hasta la edad de un mil, y disfrutaron de vidas de felicidad completa. Hecateo de Abdera recopiló todas las historias sobre los hiperbóreos actuales en el siglo 4to antes de Cristo y publicó un extenso tratado sobre ellos, perdido para nosotros, pero destacado por Diodoro de Sicilia:

"En las regiones más allá de la tierra de los celtas se esconde en el mar una isla no más pequeña que Sicilia. Esta isla, la historia sigue, está situada en el norte y está habitada por los hiperbóreos, los cuales son llamados por ese nombre debido a que su casa está más allá del punto donde el viento del norte (Boreas) golpea; y la isla es a la vez fértil y productiva en todos los cultivos, y tiene un clima templado".

Hecateaus de Abdera escribió también que los hiperbóreos tenían un 'templo circular' en su isla, y algunos eruditos han tratado de identificar esto con Stonehenge.

Ptolomeo y Marciano de Heraclea, los dos colocan a Hiperbórea en el Mar del Norte, al que llamaron "Oceano Hiperbóreo". Además, se suponía que el sol salía y se establecía sólo una vez al año en Hiperbórea; lo que la colocaría por encima o en el Círculo Polar Ártico, o, más en general, en las regiones polares árticas.

Solamente entre los Doce Olímpicos, Apolo fue venerado entre los hiperbóreos, los helenos pensaban: que el había pasado su invierno entre ellos.

El antiguo escritor griego Teopompo en su obra Philippica aclamó que una vez, una gran raza de soldados de otra isla (algunos han afirmado que se trataba de la Atlántida) planeaban conquistar a Hiperbórea.

El plan se dice que fue abandonado por los soldados invasores al darse cuenta de que los hiperbóreos eran demasiado fuertes para ellos y las más benditas de las personas; ésta historia inusual, que algunos la creen ser mito, fué preservada por Eliano (Varia Historia).

Leyenda griega afirma que los Boréades, quienes eran los descendientes de Boreas y la ninfa de la nieve Quíone (o Khione), fundaron la primera monarquía teocrática en Hiperbórea. Esta leyenda se encuentra preservada en los escritos de Eliano:

"Este dios [Apollon] tiene como sacerdotes a los hijos de Boreas (Viento del Norte) y Quíone (Nieve), de seis codos de altura [alrededor de 3 metros]." Los Boréades fueron, por lo tanto, creídos ser reyes gigantes, alrededor de 3 metros de altura, quienes gobernaron Hiperbórea.

Aelius Herodianus en el siglo tercero escribió que los míticos Arimaspi eran idénticos a los hiperbóreos en el aspecto físico (De Prosodia Católica, 1. 114), y Stephanus de Bizancio en el siglo sexto, escribió lo mismo (Ethnica, 118. 16). El antiguo poeta Calímaco describió a los Arimaspi con cabello rubio.

Los europeos del norte (escandinavos), cuando fueron confrontados a la cultura Greco-Romana clásica del Mediterráneo, se identificaron con los hiperbóreos.

El Dios Humeante - Viaje al interior de la Tierra, es la historia del noruego Olaf Jansen y su padre, de su viaje en un barco de vela al interior de la tierra, a través de los glaciares de la región polar norte.

Olaf Jansen nació en 1811 y tenía 19 años cuando tomó ese fatídico viaje de pesca con su padre, entre abril y junio de 1829. Fue después de que llegaron a la Tierra de Francisco José de Estocolmo, cuando los dos decidieron aventurarse aún más al norte, donde creían que encontrarían la tierra de los "Elegidos".

Después de escapar de una tormenta feroz y peligrosos icebergs, ellos navegaron sin problemas durante once días, siempre en lo que parecía ser en dirección al norte. Unos días más tarde llegaron a las orillas de un río poderoso que los acarreó por otros diez días apróximandose la vuelta de la primera de septiembre. Ellos anclaron en una playa de arena donde fueron recibidos por seis hombres gigantes quienes se hicieron amigo de ellos.

De acuerdo al padre de Olaf, esta gente tenía grandes y hermosas casas adornadas con oro, un metal muy común allí. La principal ocupación era la agricultura, tenían viñedos y crecían el grano. Las verduras y frutas eran exuberantes, enormes y exquisitamente deliciosas. Los árboles, los bosques y los animales también eran enormes, y el aire era vigorizante.

John G. Bennett escribió un trabajo de investigación titulado "El Origen Hiperbóreo de la cultura Indo-Europea" en el que aclamó que la patria Indoeuropea estaba en el extremo norte, la que él consideraba la Hiperbórea de la antigüedad clásica.

Ésta idea fue propuesta anteriormente por Bal Gangadhar Tilak (a quien acredita Bennett) en "El Hogar Artico de las Vedas (1903), así como el etnólogo Austro-Húngaro Karl Penka (Orígenes de los Arios, 1883).

H.P. Blavatsky, René Guénon y Julius Evola, todos compartieron la creencia en la Hiperbórea, los orígenes polares de la Humanidad, y una posterior solidificación y devolución.

Hiperbórea era el centro polar de la Edad de Oro de la civilización y de la espiritualidad; la humanidad no ascendió del mono, pero progresivamente recae en la condición simiesca, a como se aleja físicamente y espiritualmente de su patria del Norte.

Robert Charroux fue el primero en relacionar a los hiperbóreos a una antigua raza astronauta de "gente supuestamente muy grande, muy blanca" quienes habían elegido "la zona menos caliente en la tierra porque correspondía más a el clima de su propio planeta de origen".


Publicado por Atlantean Gardens


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