miércoles, 2 de agosto de 2017

Investigadores emprenden una expedición para resolver el misterio del continente 'perdido'


Según un equipo de científicos, Zealandia cubre alrededor de 5 millones de kilómetros cuadrados de superficie (más de la mitad del tamaño de Australia) y podría ser el séptimo continente del mundo.

Un equipo de 30 científicos ha emprendido una expedición, dirigida por la Universidad Nacional de Australia, para desvelar los secretos de Zealandia, el continente 'perdido' cuya existencia fue confirmada por especialistas a principios de este año, informa el portal Phys.org.

Según el equipo de investigación, este continente cubre alrededor de 5 millones de kilómetros cuadrados (más de la mitad del tamaño de Australia) y podría ser el séptimo continente del mundo.

"Tenemos aquí el mejor lugar del mundo para entender cómo se inicia la subducción de placas", puntualizó en un comunicado el jefe de la expedición Gerald Dickens, profesor de la Universidad Rice de Texas, EE.UU. "Esta expedición responderá a muchas preguntas sobre Zealandia".

Zealandia existe debajo del océano Pacífico

En febrero, científicos confirmaron que un continente perdido, que alguna vez fue parte de un supercontinente, existe debajo del océano Pacífico. Los expertos creen que hace aproximadamente 100 millones de años, Zealandia, Australia y la Antártida componían un solo continente. Entonces, hace alrededor de 85 millones de años, Zealandia se desprendió del supercontinente y comenzó a moverse hacia el noreste. Este proceso se detuvo hace unos 53 millones de años.

El sumergido continente está situado al este de Australia e incluye a Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, que según sostienen los autores, no son cadenas de islas, sino que forman parte de una sola placa de corteza continental. Más del 90 % del área de Zealandia está sumergida en el océano.


Investigar los procesos tectónicos

La travesía de dos meses de duración, conocida como Expedición 371 del Programa Internacional de Descubrimiento del Océano (IODP), comenzó el 27 de julio con el objetivo de investigar la historia, la vida submarina y los procesos tectónicos del continente oculto. Los investigadores utilizarán los buques científicos más avanzados del mundo para perforar en 6 diferentes lugares entre Nueva Zelanda y Australia.

El equipo recogerá muestras de sedimentos desde profundidades de casi 800 metros. Estos sedimentos se han acumulado durante millones de años, y los fósiles presentes en ellos ayudarán a los científicos a recopilar un registro detallado de la historia del continente perdido. La Expedición 371 también tratará de investigar el cambio en las placas tectónicas de la Tierra que ocurrió hace unos 50 millones de años al noreste de Zealandia.

Según los científicos, el estudio también puede ayudar a determinar cómo ha evolucionado el clima de la Tierra en los últimos 60 millones de años.


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martes, 25 de julio de 2017

El humano fantasma: evidencias de una especie desconocida


En el instituto se enseña que los miembros de diferentes especies no se reproducen entre sí, o que si lo hacen no suelen tener descendientes fértiles (como pasa con los mulos o los ligres). Pero el pasado de la especie humana muestra que la historia es mucho más complicada. Cada vez está más claro que las especies humanas arcaicas, como neandertales, denisovanos y sapiens, tuvieron encuentros sexuales y descendientes fértiles. ¡Y eso a pesar de que se dice que son especies distintas!

Un estudio publicado recientemente en Molecular Biology and Evolution ha descubierto huellas de uno de estos interesantes encuentros. Las pruebas han sido descubiertas por casualidad en la saliva de los humanos actuales, y apuntan a la existencia de una especie humana fantasma, lo que quiere decir que carece de fósiles que demuestren su existencia, que se habría reproducido con los ancestros de poblaciones subsaharianas actuales.

"Nuestra investigación siguió la evolución de una importante proteína de la mucina (un gel que le da consistencia a la saliva) llamada MUC7", ha explicado Omer Gokcumen, investigador en la Universidad de Buffalo (Estados Unidos). "Cuando buscamos la historia del gen que tiene las instrucciones para producir esa proteína, encontramos una huella de un cruce arcaico en las poblaciones africanas subsaharianas actuales".

Un pasado de sexo entre especies

Otras investigaciones han mostrado que hubo cruces entre especies humanas arcaicas en Asia y Europa, y en esta ocasión este trabajo mostraría que esto también ocurrió en África, donde aparecieron los primeros humanos. "Parece que el cruce entre diferentes especies humanas tempranas no es una excepción, sino la norma", ha sugerido Gokcumen.

Hasta ahora se sabía que la proteína MUC7 da consistencia a la saliva y se adhiere a los microbios, probablemente dificultando que ataquen al organismo. Pero en esta ocasión, esta proteína ha permitido hacer un impactante descubrimiento por casualidad.

La huella del fantasma

Los investigadores decidieron acudir a una base de datos con todos los genes (genomas) de 2.500 personas para analizar las secuencias que producen la proteína MUC7. Gracias a eso, observaron que las poblaciones subsaharianas actuales tienen una variante de este gen distinta a las de los otros humanos modernos. Además, estas variantes presentes en subsaharianos se parecen menos a las de denisovanos y neandertales que las de los demás, lo que sugiere que ese gen es una huella dejada por una especie antigua desconocida de la que no se tienen fósiles; es decir, una especie fantasma.

"Según nuestros análisis, la explicación más plausible para esta variación es una introgresión, o sea, la introducción de material genético de una especie 'fantasma' de humano antiguo", ha propuesto Gokcumen.

Según sus cálculos, basados en las tasas de mutación de los genes, estos ancestros desconocidos se reprodujeron con otras especies humanas antiguas hace solo 150.000 años, después de que ambas se separaran en la evolución hace 1,5 o dos millones de años.

Aparte de este interesante hallazgo, el equipo de Gokcumen ha apoyado la idea de que la proteína MUC7 tiene la capacidad de alterar la composición de la comunidad de bacterias (microbioma) que vive dentro de la boca, puesto que distintas versiones del gen parecen estar directamente relacionadas con diferentes composiciones de estas comunidades.


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jueves, 6 de julio de 2017

Descubren en China los restos de unos 'gigantes' humanos de 5.000 años de antigüedad


Arqueólogos chinos han descubierto en la provincia oriental de Shandong restos de unos 'gigantes' humanos que vivieron allí hace cerca de 5.000 años, informa la agencia TASS citando al portal Zhongguo sinvenvan. 

De acuerdo con los investigadores, la estatura de estas personas inusualmente altas superaba el metro noventa. Creen que los restos hallados pertenecen a miembros de la civilización neolítica Longshan, que habitó la cuenca del río Amarillo (también conocido como Huang He).

"Hemos llegado a esta conclusión después de estudiar los huesos. En vida, sin duda, eran aún más altos", comentó a la prensa el jefe del Centro de Estudios de Historia y Cultura de la Universidad de Shandong, Fang Hui. "Creo que esta cifra se explica por la presencia de abundantes fuentes alimenticias a las que estas personas tenían acceso", añadió.

El descubrimiento se produjo durante unas excavaciones, en la zona de la ciudad de Jinan que se iniciaron en 2016. Hasta la fecha, los científicos han descubierto los restos de más de 100 edificios, 200 tumbas y alrededor de 20 pozos de sacrificio. 

Los arqueólogos también han determinado que los antepasados ​​de los chinos que vivían en el este del territorio actual del país hace 5.000 años desarrollaron la agricultura notablemente . Entre otras actividades, se dedicaban al cultivo de cereales y a la cría de cerdos.


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domingo, 2 de julio de 2017

Una torre de cráneos humanos expone algo que "no está registrado" sobre el Imperio azteca


Arqueólogos mexicanos encontraron cientos de cráneos cubiertos cerca del sitio del Templo Mayor. El hallazgo sugiere nuevas hipótesis sobre la cultura del sacrificio en Mesoamérica.

Una torre de cráneos humanos desenterrada recientemente bajo el corazón de Ciudad de México ha planteado nuevas preguntas sobre la cultura del sacrificio en el Imperio azteca, informa Reuters. Entre cientos de cráneos incrustados en esta estructura siniestra había muchos ejemplares de mujeres y niños.

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) encontraron más de 650 cráneos cubiertos de cal y miles de fragmentos en un edificio cilíndrico cerca del sitio del Templo Mayor, uno de los principales de la capital azteca Tenochtitlán, que más tarde se convirtió en la Ciudad de México.

El Huey Tzompantli

Se cree que la torre forma parte del famoso Huey Tzompantli, descrito en las crónicas de los conquistadores. Se trata de un enorme altar compuesto de calaveras, que causó espanto en los españoles cuando, bajo el mando de Hernán Cortés, capturaron la ciudad.


De acuerdo con diversos historiadores, este tipo de construcciones, adornadas con cabezas de guerreros capturados, aparecen en distintas culturas mesoamericanas antes de la conquista española. Pero la excavación arqueológica en las entrañas de la vieja Ciudad de México que comenzó en 2015 sugiere que la imagen no estaba completa.

Sacrificios humanos

Según explicó a la agencia el antropólogo biólogo Rodrigo Bolaños, los registros hasta la fecha indicaban que los aztecas solo sacrificaban a jóvenes guerreros a los que capturaban, por lo que los científicos no esperaban encontrar cráneos de mujeres y niños en esta torre.

"Los niños y mujeres no iban a la guerra. Está pasando algo que no está registrado y esto es muy nuevo, una primicia en el Huey Tzompantli", subrayo Bolaños.

Raúl Barrera, uno de los arqueólogos que trabaja en el sitio junto a la enorme catedral metropolitana construida sobre el Templo Mayor, apuntó que los cráneos se habrían puesto en la torre después de haber estado en exhibición pública en la estructura llamada tzompantli.

La conquista de México

De aproximadamente 6 metros de diámetro, la torre se encontraba en la esquina de la capilla de Huitzilopochtli, dios azteca del sol, la guerra y el sacrificio humano. Su base aún no ha sido desenterrada.

No hay duda de que la torre era una de las estructuras con cráneos mencionadas por Andrés De Tapia, un soldado español que acompañó a Cortés en la conquista de México en 1521, insistió Barrera. En su relato de la campaña, De Tapia reveló que había contado decenas de miles de cráneos en lo que se conoció como el Huey Tzompantli.


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miércoles, 31 de mayo de 2017

Estudio de ADN de antiguas momias egipcias revela fuerte relación con Europa y Oriente Próximo, no Africa


Un equipo internacional de científicos, dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen y el Instituto Max Planck, ambos en Alemania, han recuperado y analizado ADN antiguo de momias egipcias a partir de tres individuos que datan de entre 1400 a.C al año 400 aproximadamente. El trabajo, publicado hoy en la revista 'Nature Communications', descubrió que los egipcios modernos comparten más ancestros con los africanos subsaharianos que los antiguos egipcios, mientras que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las poblaciones de Europa y Oriente Próximo.

Los investigadores usaron el ADN mitocondrial (el que se conserva en una parte de la célula distinta al núcleo) de 90 individuos de la antigüedad procedentes del yacimiento arqueológico de Abusir el-Meleq y el genoma completo de tres momias de la época pre-ptolemaica, ptolemaica y romana, cubriendo así un periodo de 1.300 años.

El cálido clima de Egipto, los altos niveles de humedad de muchas tumbas y los productos químicos utilizados en las técnicas de momificación contribuyen a la degradación de este ADN y a que su conservación en las momias egipcias sea poco probable. No obstante, la aplicación de técnicas modernas de secuenciación y nuevos métodos de autentificación de ADN antiguo ha contribuido al éxito de este estudio y entender el parentesco de las antiguas poblaciones egipcias a partir de unos restos que datan del año 1.400 a.C. al año 400 d.C.

A modo de investigación arqueológica a nivel molecular, el equipo liderado por el genetista Johannes Krause quería identificar si los relatos que conocemos por la historia sobre la conquista y el dominio de las civilizaciones habían dejado alguna marca en los genes de estas poblaciones. "Queríamos probar si la conquista de Alejandro Magno y otras potencias extranjeras ha dejado una huella genética en la población egipcia antigua", ha explicado en una nota de prensa Verena Schuenemann, coautora del grupo de investigación de Krause, en el que también participa la Universidad de Tubinga en Alemania.

El estudio halló que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las antiguas poblaciones del Levante mediterráneo, y también estaban estrechamente relacionados con las poblaciones neolíticas de la península de Anatolia y Europa.

"La genética de la comunidad de Abusir el-Meleq no sufrió ningún cambio importante durante los 1.300 años que estudiamos, lo que sugiere que la población permaneció relativamente poco afectada genéticamente por la conquista y el dominio extranjeros", dice Wolfgang Haak, del Instituto Max Planck y coautor del trabajo.

Los datos muestran que los egipcios modernos comparten aproximadamente un 8% más de ancestros en el nivel nuclear con las poblaciones africanas subsaharianas que con los antiguos egipcios. "Esto sugiere que el aumento en el flujo del gen subsahariano de las poblaciones de Egipto sucedió en los últimos 1.500 años", explica Stephan Schiffels, otro de los autores de la investigación en el Instituto Max Planck.

Además del Instituto Max Planck y de la Universidad de Tubinga, participaron en el estudio la Universidad de Cambridge, la Academia Polaca de las Ciencias y la Sociedad de Antropología, Etnología y Prehistoria de Berlín.



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